El Código de ética evita equívocos en la empresa: observa cómo elaborarlo

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¿Cuál es el límite para el marketing? ¿hasta qué punto la estrategia de venta puede avanzar sin engañar al consumidor? ¿realmente ofreces la mejor solución al problema del cliente? ¿es justo ofrecer regalos para firmar asociaciones? Esas son algunas de las preguntas que el código de ética de tu empresa puede responder, directa o indirectamente.

Para Denis Collins, autor de varios libros sobre ética empresarial, incluyendo Essentials of Business Ethics (Fundamentos de la Ética Empresarial), el código de ética empresarial minimiza ambigüedades morales al comunicar las directrices que los empleados deben tener en cuenta al tomar decisiones. “El código funciona como una conciencia colectiva cuando el dueño de la empresa no está cerca”, explica.

código de ética
Premiar a los empleados por seguir las directrices éticas es una de las formas de preservar los valores morales. Foto: iStock, Getty Images

Pero desarrollar un abecedario ético que sea relevante y que transcienda el papel es un desafío para los empresarios. Y esa dificultad tiende a aumentar en las pequeñas empresas, donde los empleados comparten funciones y la cultura organizacional no es tan delimitada. A continuación descubre cuál es la importancia de este documento y cómo garantizar su eficiencia.

La ética como cultura organizacional

Collins explica que la ética, en su definición más amplia, puede ser un concepto relativo y con diferentes interpretaciones por parte de los empleados. Lo que tu considera inaceptable tal vez se justifique para otra persona, por ejemplo.

En ese sentido, el código de ética funciona como un parámetro que todos deben seguir para unificar la conducta de cualquier persona vinculada a la empresa, desde el colaborador en el último escalón hasta el ejecutivo del cuerpo directivo. De esta forma, disminuyen las ambigüedades morales y se crean estándares de comportamiento.

Entre las ventajas de adoptar un código de ética empresarial, Collins enfatiza en tres:

 

  • Demostrar las preocupaciones éticas de la empresa.

 

  • Transmitir un conjunto de valores a los empleados y clientes.

 

  • Impactar positivamente el comportamiento de los colaboradores.

Pero ¿cómo redactar un código de ética que sea eficiente y que traiga resultados concretos para la organización?

Cómo crear un código de ética empresarial

Para Collins, el primer paso al elaborar un código de ética es crear un documento simple y objetivo, con un lenguaje de fácil comprensión, que aborde cuestiones prácticas. Si la redacción es muy teórica, disminuyen las oportunidades de que las directrices sean aplicadas en el día a día por los empleados.

Después se deben analizar los valores éticos más importantes para tu organización y para el público objetivo. Entre algunos conceptos que merecen atención, es posible destacar:

– Honestidad.

– Integridad.

– Cumplimiento de promesas.

– Privacidad.

– Tolerancia.

– Ciudadanía.

– Respeto por la ley.

– Sostenibilidad.

Tras crear uno esbozo de aquello que pretendes abordar en tu código de ética, tal vez valga la pena consultar las directrices de otras empresas e instituciones, sean competencia o no. La idea no es copiar, pero si inspirarse en aquello que funciona y encontrar la mejor solución para tu organización.

Además, Collins explica que es fundamental prestar atención a la redacción de los conceptos. “Pedir que los colaboradores sean honestos e íntegros en todo momento es más fuerte que decir que no deben mentir o actuar de manera irrespetuosa”, ejemplifica el especialista.

Luego, es hora de poner en práctica el código de ética y divulgar tanto cuanto sea posible. Darle visibilidad en los canales institucionales ya sea internos o externos. Collins también aconseja que los empleados que tengan un comportamiento ejemplar sean elogiados; el respeto al código debe servir, inclusive, como criterio para promociones y aumentos salariales.

Por último, es preciso recordar que no sirve redactar un código de ética bien fundamentado si no das ejemplo. Cuando el propio empresario ignora los preceptos allí descritos, el documento es inútil y queda en solo palabras en el papel.

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