Aporte de capital: cómo hacer crecer a tu empresa

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¿Crees que ya es hora de que tu empresa crezca? Para que esto ocurra, probablemente necesites de una inversión significativa, ya sea para la ampliación de tu estructura o el desarrollo de un nuevo producto. Sin este dinero en caja, la salida es buscar un aporte de capital. Sigue la lectura y descubre qué tipo de inversión se adecúa mejor a tus necesidades.

Principales tipos de aporte de capital

Son varios los tipos de aporte de capital con los que una empresa puede contar. Para saber cuál es el que mejor se adecúa a tus pretensiones, debes tener en cuenta dos variables: la primera es el destino que tendrá el dinero. La segunda, tan importante como la primera, es la etapa en que se encuentra la empresa.

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Después de conseguir el aporte de capital, el emprendedor debe mantener una relación de confianza con el inversor. Foto: iStock, Getty Images

Básicamente, existen cuatro tipos de aporte, que se utilizan en diferentes etapas. En la etapa inicial, existen un inversor-ángel y un capital semilla. Ambos son de alto riesgo debido a la incertidumbre de éxito de los emprendimientos. En la fase de maduración, la mejor alternativa es el venture capital, o capital de riesgo. Ya en la etapa final, la mejor alternativa es el Private Equity, con riesgo menor, pero con expectativa de retorno mucho más alta.

Sin embargo, ¿cómo usar este aporte de capital? Es necesario que cuentes con un plan de negocios que planifique el destino del dinero. Sin esta herramienta, existe la posibilidad de que se desvíe el foco y se utilice el dinero para otro fin que no sea el planeado, lo que genera rombos en las finanzas y descontento entre los inversores.

Relación con el inversor después del aporte

Muchos emprendedores aseguran que la mejor estrategia después de conseguir una inversión es mantener una cierta distancia del inversor. De esta manera, él se preocupará sólo por la participación en los lucros, mientras el emprendedor gerenciará el negocio  y ganará suficiente autonomía para tomar las decisiones de la manera que prefiera.

No obstante, esta estrategia puede aparecer como un error en algunos casos. Si después de obtener el aporte de capital construyen una sociedad basada en la confianza, ambas partes involucradas en el negocio se verán beneficiadas.

Confianza es, entonces, el primer paso. Construye una relación basada en este principio, siempre pensando a largo plazo. Nunca sabes cuánto tiempo durará la relación inversor-emprendedor, pero generalmente se prolonga durante un período extenso de tiempo. Y cuanto más extenso, más son las posibilidades de que tu negocio prospere con la sociedad. Las actitudes simples en muchas ocasiones hacen la diferencia en estos momentos, como compartir problemas o escuchar consejos y sugerencias sobre cómo actuar.

Después, puedes crear un pequeño concejo, un grupo de personas que contemple divisiones de tareas y responsabilidades. Así, puede haber un responsable de finanzas, otro de RRHH, y otro de estrategias de mercado, por ejemplo. El inversor puede participar de estas reuniones y mantenerse interiorizado de las decisiones.

También puede prepararse un material impreso –no más de 30 páginas-, con un análisis de prioridades e información financiera detallada de determinado período. Por último, otro consejo importante: conoce a los inversores que trabajan contigo. Conoce sus puntos fuertes y débiles. Basándote en esta información, sabrás exactamente en qué áreas y cómo cada uno de ellos puede contribuir a que el emprendimiento crezca cada vez.

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