Una buena gestión de imagen de la marca puede ser una ventaja

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Ante la dificultad cada vez mayor de diferenciación de los productos y de los servicios y considerando que el ciclo de vida de muchos productos es cada vez más corto, la gestión de la imagen de la empresa se convierte en un aspecto estratégico fundamental en la carrera por el espacio en el mercado. Hoy en día, poseer una marca fuerte implica tener credibilidad en el mercado, contar con la confianza de los consumidores, y generar a la competencia una gran dificultad para “imitar”.

Según la Relaciones Públicas Fabrise Müller, trabajar la imagen y tornarla única para la mente de los consumidores es uno de los grandes desafíos del mercado actual. Para eso, según la RRPP, la ética debe ser siempre el punto de partida, ya sea en la elección de los productos, en la forma de divulgarlos, de comercializar o de tratar a los empleados: “la empresa tiene que ser honesta, porque los consumidores están cada vez más informados, y se comunican mucho más entre sí. La empresa no tiene cómo ‘engañar’ al cliente por mucho tiempo”, explica.

Tener una buena imagen ayuda, pero no garantiza la atracción de los clientes. Foto: iStock, Getty Images
Tener una buena imagen ayuda, pero no garantiza la atracción de los clientes. Foto: iStock, Getty Images

Además de presentar un producto bueno, con calidad adecuada para las exigencias cada vez mayores del mercado, la relación entre las partes –empresa y consumidor- debe ser transparente. Especialmente en el período de post venta, cuando, de acuerdo con Fabrise, muchas empresas acaban cometiendo errores. Si el cliente compra con la empresa, paga lo que negoció y recibe lo prometido, la garantía de una nueva negociación y un intercambio justo contribuye mucho con la percepción positiva de la imagen de la organización.

Buena imagen y reputación

Hoy los “puntos de fuga” para los consumidores son cada vez más grandes. La competencia es inmensa, y muchas personas acaban comprando por el precio, por la relación costo-beneficio, por la facilidad en el acceso y por la comodidad. “Pero aún así la buena reputación es sinónimo de clientes fieles, y puede ser la garantía de una empresa equilibrada”, dice Fabrise.

Algunos puntos básicos son esenciales para no estropear la imagen de tu empresa. Prometer algo y no cumplir, ofrecer más de lo que la capacidad de la empresa puede producir, no creer en el cliente y, especialmente, la propaganda engañosa pueden ser determinantes para comprometer la reputación.

En el caso de que tu empresa pase por un momento de crisis, no hay motivo para asustarte: las empresas organizadas, que trabajan con planificación, consiguen sobresalir justamente en esas ocasiones.

Cuando los competidores retroceden por cuestiones económicas, de mercado, políticas u otras, es el momento para un empresario visionario de crear estrategias diferenciadas: “la buena imagen depende de todos los sectores de la empresa, pero cuando se trabaja escuchando lo que el cliente quiere, sus deseos y sus necesidades, existen buenas posibilidades de recuperar la imagen”, finaliza Fabrise.

Consejos para mantener la buena imagen de tu empresa

– Ofrecer productos y servicios de calidad.

-. Trabajar con excelencia, minimizando errores y engaños.

– Atender al cliente como él espera.

– La marca debe acompañarse de productos de calidad. Sólo la buena atención no basta.

– Poner atención en la comunicación con el cliente. Esta etapa es parte de la estrategia de consolidación e identificación de la marca para el consumidor.

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