En qué casos recurrir a la tercerización es la mejor salida

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Es práctica común, principalmente en pequeñas y medianas empresas, la tercerización de servicios: al delegar tareas que no condicen con la finalidad existencial del negocio, es posible achicar gastos y dedicar más tiempo a la atención de lo que realmente importa. Pero la decisión de tercerizar debe analizarse detenidamente – cuando no se miden las ventajas y desventajas, se corre el riesgo de manchar la imagen de la empresa y hasta de sufrir un perjuicio.

La tercerización permite la reducción de costos

Antes de explicar las ventajas y desventajas de esa práctica, vamos a conceptuar el término. Todo se resume a una contratación de terceros (personas que no están entre los empleados de la empresa) para llegar a los objetivos del negocio. La idea es reducir los costos con mano de obra, costos fijos y operaciones.

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La tercerización puede reducir los costos y optimizar procesos dentro de la empresa. Foto: iStock, Getty Images

 

Cuándo recurrir a la tercerización

En general, el empresario decide por la tercerización de servicios que no están relacionados con el foco principal de la empresa, es decir, que no se relacionan con la finalidad principal. Tanto si se administra un estudio de abogacía o si se es dueño de una panadería, se pueden contratar servicios tercerizados para la conservación, la seguridad, la vigilancia y la contabilidad, por ejemplo.

En la práctica, hacemos eso diariamente en nuestras actividades cotidianas, al contratar los servicios de un pintor, de un fontanero o de un jardinero. Para recurrir a la tercerización, es necesario identificar si vale la pena tener un profesional del sector disponible en tiempo integral, principalmente en lo que respecta al volumen del trabajo y a los costos de sus honorarios.

Es simple de comprender, por tanto, por qué optar por la contratación de los servicios de un contador – a quien se necesitará una vez por mes – en lugar de emplear a un profesional del rubro en una pequeña o mediana empresa. Además de esos casos, la tercerización se justifica cuando la empresa necesita de un servicio puntual, como un estudio de viabilidad, una asesoría jurídica o un auxilio técnico para una auditoría.

Para pensar las ventajas y desventajas de tercerizar los servicios, armamos dos listas que exponemos a continuación:

Ventajas

– Reducción general de costos (de los valores de mantenimiento y conservación)

– Profesionalización de los procesos

– Más tiempo para dedicarle a la verdadera actividad de la empresa. Concentración de talentos y recursos humanos en esa tarea.

– Estructura administrativa simplificada, sin cargos de salarios o impuestos, como FGTS, INSS, etc.

– Posibilidad de rescisión de contrato conforme a contrato.

– Control de la actividad tercerizada por cuenta de la propia empresa contratada.

Desventajas

– Riesgo de pérdida de control de gestión y administración de la empresa.

– Posibles problemas de comunicación con el prestador del servicio.

– Amenaza a la confidencialidad y a la seguridad de la información interna de la empresa.

– Problemas laborales,  jurídicos y tributarios de la empresa contratada

– Constante fiscalización de los servicios prestados

– Riesgo de contratación de una empresa no calificada, que podría manchar la imagen y la reputación.

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