Cuatro riesgos de tomar dinero prestado para abrir una empresa

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Muchos emprendedores deciden abrir empresas con pocas reservas personales y ven en los préstamos bancarios la solución para hacer crecer el negocio. Pero, tomar dinero prestado para financiar tu empresa es una medida riesgosa, inclusive para tus finanzas personales.

Cuatro motivos para no tomar dinero prestado

1. Responsabilidad personal

Uno de los mayores riesgos de tomar dinero prestado es la posibilidad de tener que asumir personalmente la responsabilidad si la empresa quiebra. Si el negocio cierra sus puertas antes de conseguir pagar el débito, podrá recaer sobre tus hombros una deuda que te tomará años pagar.

Para evitar esta situación, un buen camino es apostar por un crecimiento lento, pero gradual, sin acumular muchas deudas.

dinero prestado
Adquirir dinero prestado puede traer grandes riesgos hasta para tus finanzas personales. Foto: iStock, Getty Images

2. Pérdida de credibilidad

Depender de dinero prestado puede ser un gran riesgo para la credibilidad de tu empresa si no consigues pagar las cuotas de la financiación religiosamente. Entrar en una lista de mal pagador puede hacer difícil pedir nuevos préstamos, que tendrán un cobro de tasas más altas de lo normal.

Para evitar esta situación, no pidas dinero prestado de muchas fuentes a la vez y enfócate en pagar acreedores antes de contraer nuevas financiaciones.

3. Tasas de interés

Cada vez que pides dinero prestado estarás corriendo algún tipo de riesgo relacionado con los intereses. Si contraes un préstamo con una tasa de interés fija y estas caen, estarás pagando intereses más caros que la competencia y reducirás el margen de lucro de tu negocio.

Para el caso de cerrar acuerdos con intereses flotantes, basados en la Selic, por ejemplo, existe el riesgo de pagar más de lo que fue planeado originalmente. Por otro lado, existe el riesgo “positivo” de tomar dinero prestado con tasas fijas y los intereses suban o con tasas flotantes y los intereses caigan.

4. Inversores

Una forma de tomar dinero prestado, que no es considerado un préstamo propiamente dicho, es atraer un inversor para tu negocio y en pago concederle parte del control de la empresa.

El riesgo en este tipo de operación es que el inversor pasa a tener gran influencia sobre las decisiones y estrategias de la organización, lo que puede conducir a la empresa a tomar una dirección diferente de aquella que vislumbraste originalmente. Priorizar el lucro a corto plazo en vez de la sostenibilidad a largo plazo.

Si realmente necesitas un inversor, una buena opción para protegerse de este riesgo es establecer en un contrato la posibilidad de comprar de vuelta la participación en el negocio. Obviamente, esto costará mucho más de lo que colocó el inversor en la empresa originalmente.

Para todos los casos, es importante mantener las deudas de los préstamos en niveles controlables, dentro del presupuesto, por sí el negocio no crece como estaba esperado, no haya necesidad de tomar nuevos préstamos para pagar los anteriores o, en el peor de los escenarios, tengas que cerrar.

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