Tiendas físicas o virtuales: dónde es mejor invertir

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Comenzar un nuevo negocio implica la decisión de optar por tiendas físicas o vender el producto a través del comercio electrónico. El comercio virtual crece día tras día en el mundo, pero esto no significa que debas colocar todos  los huevos en esta canasta. Según el segmento, es importante tener un pie en el mundo físico.

De acuerdo con una proyección de la consultora eMarketer, el comercio electrónico business-to-consumer (“del negocio para el consumidor”) movió cerca de US$ 1,47 trillones en 2014, un alza del 20% en comparación con 2013. En 2018 se estima que llegará a los US$ 2,3 trillones.

El consultor Reinaldo Messias reconoce que la migración de tiendas físicas para virtual es una tendencia mundial. No obstante, él alerta que para quien está comenzando, aun es necesario dar valor a las tiendas físicas. “En mi tienda virtual no consigo oler, ni morder o palpar. Entonces, aun cuando el comercio electrónico sea una alternativa interesante, no es el 100% de los negocios que pueden realizarse en las tiendas virtuales. La gran mayoría de los negocios aún se producen dentro de la tienda física”, destaca.

El comercio electrónico no impide la existencia de la tienda física. Foto: iStock, Getty Images
El comercio electrónico no impide la existencia de la tienda física. Foto: iStock, Getty Images

¿Qué clases de tiendas virtuales abrir?

Hoy en día puede encontrarse de todo a la venta por Internet, desde agujas hasta misiles. Sin embargo, eso no quiere decir que cualquier tipo de negocio virtual pueda funcionar. Según Messias, el comportamiento del cliente actual indica que opta por las tiendas virtuales cuando busca productos ya consolidados.

“Pero cuando se trata de una venta técnica o de productos con un valor agregado mucho mayor, se torna difícil tomar decisiones basándose puramente en una web bien construida”, explica.

Por lo tanto, en el caso de tiendas de vestimenta, calzados, cosméticos, perfumes y pequeñas artesanías, es más sencillo concentrarse exclusivamente en la web. “Hay también experiencias interesantes de pequeñas confiterías o de empresas que elaboran alimentos. Esto es, productos con bajo valor agregado, de fácil disponibilidad, en los que ya se conoce lo que se está adquiriendo”, dice.

Por otro lado, resulta más difícil que puedan funcionar en el comercio online aquellos segmentos que exigen mucho del boca en boca, de la credibilidad, de la carta de presentación, como el sector de servicios.

Da visibilidad a las tiendas

Messias afirma que es importante evaluar cuánto se gasta para que la inversión de resultados. Es esencial saber utilizar las herramientas disponibles en Google para promover la página, invertir para que el comercio electrónico tenga la visibilidad adecuada, saber lidiar con las redes sociales, etc. Sin ese conocimiento, nadie pasará por su “calle virtual”.

También es necesario tener preocupaciones semejantes a las de un espacio físico. “¿Dónde voy a colocar mi página? ¿De qué espacio dispongo dentro de ella? ¿Qué producto voy a asignar y cómo es la logística de esa operación? Como en la tienda física, también tengo que tener una “vaca lechera”, una estrella que haga dinero”, dice el consultor.

Presencia física y virtual

El consultor explica que es recomendable mantener un “pie acá, pie allá”. “Deja un pie allá en tu empresa física, y coloque un pie acá en el mundo virtual. Experimente, que sea como en la tienda física, entiéndela como un nuevo punto de distribución”, sugiere.

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