¿Es posible obtener un crédito operando en la informalidad?

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La informalidad es un problema que afecta gran parte de los países en desarrollo, de los cuales hacen parte la mayoría de naciones latinoamericanas. El escenario es especialmente negativo para los gobiernos, ya que su recaudación de impuestos es menor de lo que debería ser.

Por parte de las empresas que optan por funcionar de manera informal, también existen desventajas. Una de las principales es el acceso al crédito bancario y, como consecuencia, la posibilidad de crecimiento se hace aún más difícil.

La informalidad es alta en América Latina

De acuerdo con un estudio divulgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2013, 40% de las empresas de América Latina eran consideradas informales. El número es significativo, pero es más notable el impacto de ellas en el mercado laboral. De acuerdo con el mismo estudio, estas organizaciones eran responsables del 60% de los empleos de la región.

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Las empresas que actúan en la informalidad tienen muchas más dificultades para conseguir un crédito y pagan tasas de intereses mayores. Foto: iStock, Getty Images

Una empresa es considerada informal cuando no tiene registros municipales o en cualquier autoridad tributaria. En general, son negocios mantenidos por personas independientes y por familias, donde nadie es registrado formalmente.

La gran dificultad para la formalización de las empresas son los costos involucrados en esta operación. A pesar de los esfuerzos de las autoridades públicas para combatir la informalidad, como la reducción de la burocracia para abrir un negocio, muchos emprendedores prefieren correr el riesgo de ser penalizados por la fiscalización tributaria y laboral, y no correr con los gastos del pago de impuestos, tasas de registro, alquiler de terreno, etc.

El desafío de conseguir crédito en la informalidad

Sea cual sea el motivo que un emprendedor tiene para mantener su negocio en la informalidad, hay siempre una gran dificultad: conseguir crédito. No es imposible, pero es más complicado y costoso obtener un préstamo, especialmente en instituciones financieras formales, como los bancos.

Júlio César Zanluca, contador y coordinador de la web Portal Tributario, explica que, para obtener crédito actuando en la informalidad, el emprendedor tendrá que solicitar el préstamo o financiación a su nombre y no a nombre de la empresa, ya que esta no existe oficialmente.

Como consecuencia, él encontrará tasas de intereses mayores que las que ofrecen para las empresas, especialmente cuando recurre a fuentes no oficiales de crédito. “Normalmente, las tasas de intereses en estas condiciones son mayores que para una empresa constituida, ya que el riesgo del crédito tiende a ser mayor”, explica Zanluca. Acuérdate que es importante investigar muy bien cuáles son las mejores tasas de intereses y las condiciones ofrecidas por el mercado.

Además, será necesario ofrecer garantías para el banco, que pueden ser de dos tipos: avalista o gravamen de bien. En el primer caso, es preciso que alguien pague la deuda si no tienes condiciones para responder por esta. En el segundo, un bien es puesto como garantía y, si la deuda no se paga, es transferida a la institución de crédito. Esto ocurre en hipotecas y pignoración.

En algunos países, hay instituciones financieras y gobiernos que poseen líneas de crédito especiales para empresas que actúan en la informalidad, como una forma de estimularlas a crecer y formalizarse.

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