El restaurante del futuro apostará en la tecnología para el servicio al cliente

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Imagina la siguiente escena: llegas a cenar y te llaman por tu nombre, gracias a las gafas que usas y que tienen tu identificación. Al momento de pedir la comida, haces todo de forma automatizada, sin tener contacto con los meseros, a través de las pantallas instaladas en la mesa, con el menú digitalizado. Puede parecer guión de ficción científica, pero muchos de estos recursos ya están disponibles. El restaurante del futuro no está tan distante.

¿Qué esperar del restaurante del futuro?

La tecnología es lo primero que viene a la cabeza cuando se habla del restaurante del futuro. Pero ya está presente en algunos casos específicos y es a través de esos ejemplos que las tendencias se consolidan y comienzan a reflejarse en el mercado.

Un buen ejemplo es el restaurante oriental Inamo, en Londres. El control de la experiencia de la cena está totalmente en las manos del consumidor. El sistema de menú interactivo está en una pantalla proyectada en la mesa a través de la cual se puede interactuar con el resto del ambiente, pidiendo un taxi para volver a la casa, por ejemplo.

Sin embargo, la tecnología no está disponible en todas las mesas del restaurante, y utilizar el sistema tiene alta demanda, especialmente en horarios pico. O sea, aunque ya estén presentes, las tecnologías necesitan perfeccionarse y popularizarse, estos son los desafíos para el restaurante del futuro.

restaurante del futuro
El restaurante del futuro debe automatizar los procesos de compra y mejorar la experiencia de los clientes. Foto: iStock, Getty Images

Eatsa encontró el equilibrio

Eatsa, que recientemente abrió un restaurante en San Francisco, California, parece haber encontrado el equilibrio entre la tecnología y el servicio de calidad, a través de sistemas automatizados que agilizan los procesos.

La empresa, que comercializa platos basados en quínoa, bastante tradicional en California, inició su trabajo recientemente, pero quiere expandirse a otras ciudades de Estados Unidos.

Funciona así: tú escoges el plato a través del menú disponible en los iPads e ingresas tus datos de la tarjeta de crédito para efectuar el pago. Eso significa que no hay caja ni fila, tanto para hacer el pedido como para efectuar el pago.

Como si eso no fuera suficiente, la comida que pides queda guardada en el sistema, permitiendo la personalización del menú según tus preferencias. Así, cuando retornas al establecimiento, podrás hacer tus pedidos con un sólo clic. En una entrevista con The New York Times, el fundador de Eatsa, David Friedberg, evitó clasificar su negocio como un restaurante. Él prefirió llamarlo un sistema diferente de delivery.

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