Marketing verde: entiende el concepto y cómo aplicarlo

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Promover productos cuyo proceso de fabricación, almacenamiento o transporte es menos perjudicial para el medio ambiente: este es el objetivo principal del marketing verde. Concebido para atraer a los consumidores ecológicamente correctos y fortalecer la imagen institucional, esta estrategia de marketing puede permitir un incremento en las ventas. Entérate cómo aplicarlo en tu empresa.

Cómo ganar con el marketing verde

Contaminación, calentamiento global, escasez de agua potable, deforestación y exceso de basura. Estos son sólo algunos de los problemas que la civilización impone al medio ambiente. Por ejemplo, de acuerdo con las estadísticas de Worldwatch Institute, menos del 1% de las miles de millones de bolsas plásticas producidas cada año son recicladas después de usarlas.

El resultado de esta conducta puede observarse en la naturaleza: la ingesta de plástico está entre las principales causas de muertes de pájaros y mamíferos. ¿Te asusta? Qué tal promover el uso de bolsas biodegradables en tu empresa?

marketing verde
Las empresas que desean invertir en marketing verde primero deben adoptar prácticas ambientales correctas. Foto: iStock, Getty Images

Además de beneficiar a la naturaleza, esta postura puede mejorar la percepción de los clientes sobre tus productos y sobre tu empresa. Considera las siguientes opciones para promover el marketing verde en tu empresa:

– Invertir en energías limpias (eólica, solar, etc.).

– Trabajar con productos biodegradables, reciclables o reciclados.

– Elegir proveedores ecológicamente correctos.

– No esconder los errores y ser transparente en las acciones.

– Reducir la emisión de gases contaminantes.

– Automatizar procesos, reduciendo el uso de papel.

– Estimular el consumo consciente.

La certificación ambiental es una acción legítima.

Entre las principales alternativas a disposición de los empresarios que desean crear una cultura ecológicamente correcta y aprovecharla para mejorar la imagen de la empresa, están las certificaciones ambientales. Creadas por organismos con credibilidad en la industria y entre los consumidores, estas certificaciones validan los procesos y legitiman la preocupación empresarial por la sostenibilidad.

De esta forma, atraes aquel cliente con conciencia ecológica, que valora las acciones a favor del medio ambiente. Existe un nicho de consumidores que, inclusive, aceptan pagar más caro por el producto que tenga una procedencia aprobada por los organismos de fiscalización ambiental, o que contribuya positivamente a la preservación de la naturaleza.

El marketing verde exige coherencia

La certificación ambiental valora las acciones que realmente hacen la diferencia. El marketing verde puede ser utilizado de manera irresponsable por empresas interesadas sólo en la imagen, en aparentar.

Un ejemplo de eso es Earth Day. Creado en 1970 para reunir protestas contra las prácticas contaminantes de las grandes corporaciones, el Día de la Tierra es celebrado todos los años el 22 de abril.  Sin embargo, algunos especialistas temen que la fecha la estén  desvirtuando estas mismas compañías.

Es lo que escribe el profesor de Stanford Law School y especialista en medioambiente, Jeffery Ball, en un artículo publicado en el periódico americano The Wall Street Journal: “El Earth Day se transformó en una fecha promocional patrocinada por las empresas con prácticas que pretendían combatir. Fabricantes de productos de toda especie, desde papas fritas hasta automóviles utilitarios, ahora usan el 22 de abril para divulgar sus esfuerzos supuestamente ‘verdes’”.

Según los ambientalistas, el riesgo de esta actitud es que las marcas terminen usando el posicionamiento verde de forma superficial, sólo como un artificio para agradar a los consumidores. En este caso, el marketing verde en vez de mostrar la responsabilidad ambiental, evidencia la falta de coherencia de la empresa.

Por lo tanto, si pretendes adherirte a esta estrategia de marketing, el consejo es crear políticas sostenibles que se puedan comprobar, y que no se queden en un simple discurso. Es preciso creer en la importancia de las acciones, y no utilizarlas sólo como un recurso para atraer clientes. Haz la diferencia antes y divulga después.

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