Negocio propio: analiza si vale la pena

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La decisión de abandonar la vida de empleado para tener tu negocio propio no es simple de tomar. El miedo al fracaso y la seguridad del trabajo en relación de dependencia tienden a bloquear el futuro de los potenciales empresarios.

Es necesario comprender, sin embargo, que no todos tienen el perfil del emprendedor. Conoce las ventajas y las desventajas de abrir tu negocio propio y descubre si esta es la vida que tú quieres.

Tener un negocio propio requiere determinación

Antes que nada es necesario destruir la idea de que un empresario trabaja poco. Aunque, en el futuro – si todo va bien – tal vez trabajará menos tiempo que los empleados, los comienzos tienden a ser bastante diferentes.

Estudia el mercado antes de abrir tu propio negocio.  Foto: iStock, Getty Images
Estudia el mercado antes de abrir tu propio negocio. Foto: iStock, Getty Images

En general, un emprendedor que está construyendo su propio negocio necesita trabajar mucho más de lo que trabajaría si fuera un empleado de una empresa cumpliendo una jornada típica de trabajo. Además, la vida de un emprendedor no es para aquellos que buscan comodidad: con seguridad que las dificultades aparecerán y que, en algún momento, querrás desistir.

“En cada oportunidad que converso con dueños de empresas exitosas y les pido que me cuenten sus historias- y lo hago a menudo – me manifiestan que los comienzos fueron difíciles”, cuenta Vicente Sevilha, autor del libro Emprendimientos Exitosos (editorial Brasport).

Justamente por esto, muchos consultores especialistas en el ramo señalan que la perseverancia y la determinación son condiciones para el éxito en la vida empresarial. Quien amedrenta ante las primeras dificultades y vacila cuando se encuentra con algún tipo de problema sucumbirá ante la competencia.

Ventajas y desventajas del negocio propio

Si no te perturbaron nuestras primeras advertencias y crees que puedes tener éxito como empresario, es hora de analizar hasta qué punto vale la pena dejar todo y comenzar un negocio propio.

Recuerda que este examen debes hacerlo solo, de la manera más íntima y sincera posible. No te mienta a tú mismo y evita ser demasiado optimista. Considera tu situación con los pies sobre la tierra y ten la humildad para reconocer las limitaciones.

Realizaremos un abordaje simplificado de los puntos principales con el fin de que puedas analizar todos los aspectos antes de tomar una decisión:

Ventajas

– ganancias ilimitadas: tu sueldo mensual no será limitado por los recibos de haberes o comisiones. Cuanto más gane tu empresa, mayor será la suma en tu cuenta.

– adiós jefe: con un negocio propio, no tendrá jefes o superiores que supervisen tu trabajo. La libertad de acción es el deseo de muchas personas.

– horario flexible: libertad de acción implica también la posibilidad de trabajar en diferentes horarios. Nada te impedirá, por ejemplo, quedarte en tu casa el lunes por la mañana.

– rutina impredecible: muchas personas tienen aversión a la pasividad. Si quieres salir de la tediosa rutina e ir en busca de constantes desafíos, bienvenido al mundo de los negocios.

– herencia: ¿has pensado en dejar a tus hijos, además de bienes materiales o ahorros, una empresa para administrar?

Desventajas

– Estrés: en comparación con un empleo fijo, seguramente estarás más estresado, tendrás más responsabilidades y más preocupaciones. Después de todo, en el negocio propio no tendrás que cuidar sólo de tu tarea, sino de la de todos.

– Burocracia: el papeleo comienza con la inscripción de la empresa y no tiene fecha de culminación. Es imposible escapar: la burocracia será tu acompañante diario.

– Carga impositiva: prepárate para renunciar a una considerable suma de dinero – ciertamente más de lo que imagina – sólo para cumplir con las cargas impositivas.

– Gastos diversos: estar al tanto de esos gastos de mantenimiento de la empresa, como el alquiler, la limpieza, la seguridad, los servicios de internet y la contabilidad, entre muchos otros es ahora parte de tu trabajo.

– Desgaste emocional: tienes que saber comportarte con madurez y racionalidad para no provocar conflictos entre socios, empleados, clientes y proveedores.

– Problemas: suceden todos los días para quien tiene un negocio propio y suelen aparecer cuando menos se los espera. Ser perseverante y determinado para superarlos es mucho más difícil y menos cómodo que ser empleado.

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