¿Quieres invertir en energías positivas? Conoce las posibilidades

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Por no emitir residuos tóxicos y ser ecológicamente correctas, las energías positivas tienen un papel importante en la búsqueda del desarrollo sostenible. Pero ¿hasta qué punto las pequeñas y medianas empresas pueden beneficiarse de estos sistemas? En este artículo, conocerás las principales opciones del sector, sus ventajas y desafíos.

Las energías positivas utilizan fuentes renovables

Por definición, son consideradas energías positivas aquellas que no liberan, durante el proceso de producción o consumo, gases o residuos contaminantes, que contribuyen al efecto invernadero o al calentamiento global. Entre las principales formas de energía clasificadas en ese segmento, es posible nombrar:

Energía eólica: generada por medio de la fuerza del viento.

Energía solar: generada por la incidencia de rayos solares.

Energía mareomotriz: generada por medio del movimiento de las mareas en los océanos.

Energía hidroeléctrica: generada por medio del potencial hidráulico de un río.

Biocombustibles: destacada por el etanol producido a partir de la caña de azúcar y del maíz; y el biogás, generado por la descomposición de materia orgánica.

energias positivas
El alto costo de implementación puede ser un impedimento para invertir en fuentes alternativas de energía. Foto: iStock, Getty Images

Como ya sabes, la producción y el consumo de energía de fuentes positivas y renovables son vitales para la sostenibilidad del planeta, pues no contribuyen al calentamiento global y a la contaminación. De acuerdo con Energy Information Administration (EIA), cerca del 11% de la energía consumida mundialmente proviene de fuentes positivas.

Entre los países que se destacan en este segmento, con la mayor cuota de energía de fuentes renovables en la cadena energética, es posible citar a Paraguay (gracias a la Fábrica Hidroeléctrica de Itaipú), Islandia, Mozambique, Zambia y Nepal. Estas naciones están próximas a abastecer el 100% de la demanda energética con energías positivas.

A pesar de no tener países del primer mundo en esta lista, ellos se destacan por la tecnología avanzada. La inversión en energías positivas es mucho mayor en países como China, Estados Unidos, Alemania y España. En comparación con los países citados arriba, ellos ganan cuando es considerada la producción en términos absolutos, y no en porcentajes. Los países con la cadena energética mejor distribuida no son, necesariamente, los que más producen energías positivas en números totales.

El alto costo es un desafío para las pequeñas empresas

Existen varias opciones para el pequeño empresario que desea invertir en energías positivas, aunque en escala reducida. Es eso que defiende el maestro en ingeniería y gestión ambiental Gustavo Protomastro, de la empresa argentina Ecogestionar: “las alternativas energéticas de más fácil acceso son los calentadores solares para uso interno de la empresa y los generadores eólicos pequeños, además de la recuperación de aguas residuales y de residuos orgánicos”.

Cuando se trata de pequeñas y medianas empresas, el principal desafío es reducir la emisión de carbono y continuar con precios competitivos. Por eso, es preciso evaluar los potenciales energéticos de cada empresa de modo particular, calculando el tiempo previsto para el retorno de la inversión.

El consejo es realizar la transición de forma gradual, sin avanzar más de lo que permite el cajero de la empresa. “Yo recomiendo inversiones graduales, modulares y escalables. Cambiar una fuente energética a la vez, en pequeños pasos. Para las empresas que generan efluentes orgánicos, vale la pena apostar en la recuperación energética en pequeña escala, como reactor y calderas de pequeño porte”, propone Protomastro.

Por último, vale recordar que, además del costo beneficio a largo plazo, es posible citar, como ventajas para el pequeño empresario, los posibles incentivos fiscales y beneficios económico que muchos gobiernos ofrecen a quienes adoptan la producción alternativa de energía. Dependiendo de la legislación del país, también es posible vender la energía excedente a la red eléctrica.

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Si el asunto es de tu interés, vale la pena investigar las alternativas en tu ciudad y dedicar tiempo a las energías positivas. ¡La naturaleza te lo agradecerá!

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