¿Vale la pena invertir en la creación de un departamento jurídico?

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La legislación municipal, estatal y federal; la burocracia; las leyes laborales; los derechos del consumidor… la demanda jurídica de cualquier empresa hace que muchos administradores consideren la posibilidad de crear un departamento jurídico propio. Pero ¿hasta qué punto vale la pena contratar recursos humanos internos para esta área? ¿Es viable tercerizar?

Para entender las opciones a disposición del pequeño y del mediano empresario, conversamos con el profesor y consultor jurídico Paulo Melchor. Continúa con la lectura y descubre cómo tomar la mejor decisión para tu empresa.

departamento jurídico
El espacio físico y la situación financiera son algunos de los criterios para evaluar si vale la pena crear el área. Foto: iStock, Getty Images

Ventajas de un departamento jurídico propio

Al contratar abogados dedicados exclusivamente a los trámites jurídicos de tu empresa y centralizando los procesos, se protegen los datos sigilosos de la compañía y también se economiza tiempo. “Las ventajas de constituir un departamento jurídico propio en la empresa son significativas, sobre todo para que se puedan tomar medidas preventivas capaces de mitigar los procesos judiciales dispendiosos, lentos y que dan mucho dolor de cabeza a los socios y administradores de la empresa”, explica Melchor.

Además, el consultor resalta las ventajas desde el punto de vista económico, ya que es posible reducir impuestos con la elaboración de una planificación tributaria que evite pagos innecesarios, como contribuciones y cobros no previstos en la ley.

Pero no todas las empresas tienen condiciones económicas y espacio suficiente para pagar un equipo de este porte. En general, este privilegio es para los grandes y medianos empresarios, cuya demanda jurídica es grande y justifica la inversión.

La tercerización es la opción para las pequeñas empresas

Para quien está comenzando, el consejo es tercerizar el servicio, ya sea con una oficina de abogados o con un jurista independiente. “La ventaja de tercerizar es que la empresa consigue mantener los servicios por fuera de su dependencia y no mantiene un vínculo de empleo con los profesionales del derecho”, puntualiza Melchor.

Por otro lado, la tercerización implica desventajas en cuanto a la disponibilidad del profesional, ya que el abogado independiente necesita dividir su tiempo con otros clientes y probablemente no va a responder en casos de urgencia con la misma agilidad del profesional contratado.

La decisión requiere un análisis cuidadoso

Para definir si tu empresa debe tercerizar el departamento jurídico o crear uno propio, es necesario analizar las características del negocio y su histórico reciente, para prever futuras demandas.

Es lo que explica Melchor. “Es preciso hacer una evaluación de los riesgos más comunes en la empresa, así como la intensidad de las necesidades en cada uno de estos. Si hay una gran demanda, que exige intervenciones jurídicas diarias, la contratación es relevante”.

Además, la capacidad física y económica también pesa para tomar la decisión. Si es necesario, consulta una empresa especializada para evaluar la viabilidad de la inversión en tu empresa y analiza a tu competencia para entender cómo trata esta situación.

Por último, vale recordar que independientemente de la opción que tomes, es necesario actuar de forma preventiva. Para Melchor, la complejidad de las relaciones con el poder público, con los empleados y con los consumidores exige una planificación para evitar inconvenientes. Si es posible, realiza planes de acción actualizados y estandariza los procesos.

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