Don Queso, el salto cualitativo de una tradición familiar

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Don Queso muestra cómo, al pasar de una generación a otra, una pequeña actividad familiar se convierte en un próspero negocio, con tiendas en expansión y una marca de renombre.

El artífice de estos resultados es Hugo Ocrospoma Alva, un joven emprendedor nacido en Chiquián, donde creció viendo cómo sus padres hacían lo que continúan haciendo hoy y que ha sido la materia prima de su éxito: queso, mantequilla y requesón.

Con esos productos, Hugo Ocrospoma ya ha abierto tres tiendas en Huaraz y ahora se propone llegar a Lima y otras ciudades con su propuesta regional.

don queso
“Cuando al cliente le das conocimiento y calidad, conquistas su confianza”, resume el emprendedor. Foto: iStock, Getty Images

El abc de la quesería

Para llegar a ese punto, el joven decidió estudiar para perfeccionar los conocimientos que había recibido de su entorno familiar. Financió sus estudios secundarios y la carrera de Industria Alimentaria con esos productos que aún no tenían la marca Don Queso.

“Yo conocía el ABC de la industria láctea, pero me faltaba el lado técnico de la administración y la gerencia”, rememora en un testimonio recogido por el Instituto de la Microempresa del Grupo ACP para el portal Somos.

¿Empleado o empleador?

Recién graduado, el joven pasó un tiempo en Lima explorando posibilidades laborales, hasta que tuvo el insight de que podría iniciar su propio negocio con aquello que lo había llevado hasta allí, los quesos.

Así regresó a Huaraz, donde contaba con la proximidad de su familia (que le proveería de materia prima) y el inicio del boom minero en la región (que le aportaría la clientela). Su primer paso fue abrir una tienda y comenzó a aplicar lo aprendido en la universidad.

“Vi un segmento de mercado que se podría acoger a lo que yo tenía para ofrecer”, dice hoy para identificar el momento en que vio la oportunidad del negocio.

Tradición e innovación

El crecimiento rápido de los últimos años, impulsado por el desarrollo minero, hace que en Huaraz convivan la tradición y la innovación. Don Queso apostó desde su inicio en la segunda opción.

“Los quesos se vendían aquí en ferias o mercaditos, todo muy informal. Yo instalé una tienda con vitrinas, más organizado, con etiquetas. Algunos lo tomaron como algo normal, pero a otros, que compraban en la calle, les parecía algo caro y no entraban”, narra Hugo.

Frente a esta dificultad, el propio emprendedor decidió protagonizar una campaña de marketing: se instaló en la puerta y comenzó a invitar a las personas a que entrasen para degustar gratuitamente sus quesos. De paso, les explicaba cómo se hacían.

“Cuando le das conocimiento al cliente, conquistas su confianza y si entregas un buen producto, él va a regresar. Más importante aún, te va a recomendar. Ese es el plus”, dice Hugo, resumiendo así su filosofía del negocio.

Tres tiendas y ahora hacia Lima

El marketing le resultó tan eficaz, que los clientes buscaban que los atendiera sólo él. Frente a ello, Hugo se tuvo que multiplicar y acudió a la fuerza de jóvenes enérgicos que se identificasen con la propuesta. Los capacitó y juntos sostienen las tres tiendas que tiene hoy, entre la plaza de Armas y el Mercado de Huaraz.

Las especialidades de la casa son el queso andino y el ambo madurados, pero Don Queso es un embajador también del queso suizo (también llamado Tilsit, típico de Huaraz) y del queso de cabra de Caraz, además de abrir espacio para artículos regionales como piscos, manjares y cervezas, gracias a acuerdos con sus productores.

El emprendedor planea ahora expandirse hacia otras ciudades, comenzando por Lima, a la que ahora visitará en su rol de próspero empresario y ya no de joven recién graduado que buscaba empleo.

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