Qué son las pausas activas y cuál es la importancia de hacerlas en la empresa

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El tiempo que le dedicas a tus tareas dentro de la empresa sirve muy bien como ejemplo de la importancia de las pausas activas para tu desempeño profesional y personal. Cantidad y calidad adquieren allí una relevancia no sólo en términos de productividad, sino también para la salud.

Lejos están los tiempos en los que permanecer en la oficina más allá del horario podrá ser sinónimo de una conducta deseable. La repetición diaria de una misma tarea en los mismos roles es lo que se espera de las máquinas. Pero al tratar con personas, es necesario intervenir en la rutina para evitar el surgimiento de dolores físicos que, más tarde, podrán significar inclusive un costo en términos de tratamiento clínico.

Pero, ¿en qué consiste una pausa activa y qué beneficios trae? Básicamente, se trata de una breve interrupción de las tareas en la oficina para la práctica de ejercicios. Tal suspensión momentánea tiene el propósito de reactivar la energía física y mental del trabajador.

Es una recarga de batería y, como tal, no significa una reducción de la productividad de la empresa, sino todo lo contrario, un estímulo para potenciar procesos productivos en sintonía con la promoción de la salud del trabajador.

 

 pausas activas
Las pausas activas estimulan los procesos productivos y promueven la salud del trabajador. Foto: iStock Getty Images.

Lo que mata es la rutina

Recomendadas por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo, las pausas activas constituyen una práctica que beneficia a todos: preservan la salud del trabajador individualmente, inspiran la creatividad en grupo y mejoran la actitud general en el ámbito laboral, lo que termina por repercutir positivamente en la empresa como en su conjunto.

Entre los principales beneficios tangibles para el trabajador puede considerarse que las pausas activas disminuyen el estrés articular y muscular, estimula y favorece la circulación y mejora la postura corporal. Entre los beneficios intangibles, pero perceptibles por todos, favorece la autoestima y la capacidad de concentración, motiva y mejora las relaciones interpersonales, promueve la integración social, además de disminuir el riesgo de enfermedades profesionales.

Las pausas activas

A partir del consenso de que es una práctica que beneficia a todos, no hay una única forma de hacer las pausas activas. Cada empresa y cada trabajador encontrará su modo. Ya sea que trabajes en la empresa o en casa, algunas de las opciones para ese lapso son:

– Sube y baja escaleras.

– Ejercita la respiración.

– Masajea las articulaciones, el cuello y hombros.

– Realiza ejercicios de coordinación y estiramiento.

– Sale a caminar por los corredores de la oficina o al exterior del edificio.

No importa cuál es la actividad que elijas exactamente, lo importante es que  te levantes periódicamente de la mesa de trabajo y realices alguno de estos u otros ejercicios durante 5 a 10 minutos.

Ten en mente que la idea es que los movimientos reactiven el sistema cardiovascular, respiratorio y cognitivo, apuntando también a relajar los músculos y restablecer una correcta postura ósea. De esta manera, mantendrás al mismo tiempo un óptimo estado en términos de productividad y salud.

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