Demanda reprimida Vs. demanda natural: qué necesitas saber

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El consumidor desea adquirir un producto, pero algo se lo impide: puede ser la falta de dinero, una acción del Gobierno o la oferta reducida. Este fenómeno se conoce como demanda reprimida. Es importante conocer sus implicancias para poder componer una estrategia de mercado eficaz en tu empresa.

Demanda reprimida Vs. demanda natural

“La demanda natural es el interés de los consumidores por un producto básico”, simplifica Bernardo Baggio, economista y socio de Grand River Consulting, empresa de consultoría empresarial.

La demanda reprimida, por otro lado, es cuando un determinado público tiene el deseo o la necesidad de consumir, pero no puede concretarlo por motivos externos.

La demanda puede ser reprimida por los siguientes factores:

  • Falta de dinero: familias con pocos recursos y muchos integrantes
  • Acceso difícil al crédito: el consumidor reúne condiciones y garantías
  • Oferta reducida o inexistente: lista de espera para obtener un producto
  • Restricciones gubernamentales: proteccionismo, que impide importaciones
demanda natural
La falta de dinero para consumir es un ejemplo clásico de demanda reprimida. Foto: iStock, Getty Images

Cómo aprovechar la demanda reprimida

Al identificar una demanda reprimida puedes mejorar el desempeño de tu empresa, ya sea por la oferta de nuevos productos o también por un cambio estratégico de posicionamiento en el mercado.

¿Cómo identificar una demanda reprimida? Lo mejor es recurrir al análisis de mercado. Con este estudio, obtendrás informaciones acerca de los hábitos de consumo, lo que incluye una posible demanda reprimida.

Otra sugerencia es observar a las empresas que lideran el mercado. “Los pequeños empresarios pueden captar la demanda reprimida observando el movimiento generado por un líder innovador”, apunta Baggio.

Cuando observas la estrategia de las empresas notas que este movimiento es bastante común. “Cuando una gran empresa lanza un producto moderno y de mucho éxito, los pequeños empresarios, que tienen productos de calidad inferior y precio menor, pueden aprovechar aquella franja de la población que no tiene recursos para comprar el artículo más caro”, comenta el especialista.

Un ejemplo son los smartphones. “Con una gran cantidad de celulares en el mercado, hubo la necesidad de comprar cables, cargadores, fundas y películas”, explica Baggio. “Al principio, pocas empresas suministraban estos productos y los precios eran altos. Como había una demanda reprimida por los accesorios, los empresarios que comenzaron a vender productos de calidad inferior y más baratos aprovecharon una buena parte de la demanda”.

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