4 orientaciones para trabajar y cobrar como freelancer

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Freelancer es la palabra en inglés que define a un profesional autónomo, alguien que trabaja por su cuenta, independientemente del rubro en que se desempeñe.

Ser freelancer implica que no estarás sometido a exigencias de horarios y producción dentro de una empresa, pero también sin su protección en cuanto a beneficios y remuneración, lo que aumenta tus responsabilidades.

Entre lo que deberás atender como freelancer está la cotización de tu trabajo. Te presentamos a continuación cuatro orientaciones para saber cómo cobrar por tus servicios y mantener tus cuentas en día.

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Trabajar como freelancer ofrece varias ventajas, pero también más responsabilidades. Foto: iStock Getty Images.

Orientaciones para trabajar como freelancer

 

1. Afíliate a alguna organización

 

Estas organizaciones no necesariamente son sindicatos o agremiaciones convencionales. A veces puede ser un grupo en Facebook o una simple newsletter. Lo importante es que te suscribas y mantengas un contacto frecuente para estar actualizado en cuanto a los precios de mercado para cada tipo de servicio.

Eventualmente, podrán orientarte también sobre cómo tratar con un cliente, podrán avisarte de cursos o seminarios pertinentes, sobre alguna modificación en alguna ley que afecte tu trabajo, alguna herramienta tecnológica para mejorar tu trabajo, etc.

Recuerda que estas agrupaciones funcionan como un ida y vuelta. Si tienes alguna buena recomendación que te ayudó a mejorar tu desempeño, por ejemplo, no dudes en compartirla. Lo mismo vale para cuando tengas una demanda de trabajo excesiva: compártela con otros. Más tarde o más temprano tendrás el favor de vuelta.

2. Manéjate por contratos

Después de un tiempo en el mercado aprendes a distinguir inmediatamente a un buen cliente de uno problemático. Para disminuir los riesgos, es recomendable que mantengas todos tus trabajos respaldados por un contrato.

El contrato es una formalidad que le ofrece seguridad también al cliente, en el sentido de que, más allá de que seas freelancer, el trabajo se realizará conforme lo establecido en el papel.

El contrato debe contener los datos completos de los firmantes, la fecha en que se acuerda el trabajo, la  fecha de entrega, las condiciones en que se realizará, el valor, la modalidad de pago, una descripción detallada de las tareas a realizarse y la firma de ambos partes.

3. Envía tus facturas a tiempo

Un freelancer habitualmente presta servicios a empresas y lo más común es que sea el departamento administrativo de esas empresas el encargado de pagar las facturas. Lo hacen de acuerdo con sus calendarios y suelen agendar sus pagos con bastante antelación.

Así, es importante que consultes en cada caso cuál es la mejor fecha para enviar tus  facturas. Puede ser que el contratante pida la factura junto con el contrato, o varias de una vez o tan sólo después de entregado el trabajo. En cualquier caso, observa con atención estos plazos.

La misma recomendación vale para la entrega de trabajos en general: sé siempre puntual, evitando al máximo cualquier atraso, por mínimo que sea.

4. Paga los impuestos y ahorra

Cada cliente es un caso diferente y con el tiempo irás encontrando el mejor modo de relacionarte con cada uno, manteniendo el flujo de pagos y servicios sin interrupción. Es importante que no descuides el pago de los impuestos por tu actividad y que ahorres una parte de todo lo que recibes.

Con lo primero, evitarás cualquier tipo de multa o irregularidad que pudiera afectar tu imagen ante el cliente. Con lo segundo, te asegurarás una reserva de dinero para poder tomarte unas vacaciones o incluso afrontar una situación inesperada.

En resumen, ser freelancer te ofrece varias ventajas, pero también más responsabilidades a la hora de manejar las finanzas. Nada que no puedas enfrentar con un mínimo de atención.

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